Hace 50 años un grupo de personas organizó un concierto el cual jamás imaginaron que tendría un impacto cultural tan fuerte que marcaría a más de una generación, Woodstock es sin duda el espectáculo más famoso en la historia de la música y las leyendas que se cuentan son dignas de cualquier película de ficción. Durante tres días una multitud inédita colmó las praderas de un terreno en Bethel, New York, para disfrutar de la música de las grandes estrellas del momento, entre ellas Janis Joplin, Jimmy Hendrix o Joe Cocker, momentos que quedaron inmortalizados en una película que se proyectó en varios países de Latinoamérica y que siguió marcando a los jóvenes de aquella época de los Hippies y el Flower Power.

Se realizaron dos ediciones posteriores de un éxito moderado pero la de 1999 terminó en disturbios y fue solo hasta este año que los mismos organizadores intentaron hacer un nuevo festival para conmemorar las cinco décadas pero este se cayó por las negociaciones, el mundo y la industria de la música ha cambiado y ya los intereses no son los mismos, muy diferente a la fiesta original en donde llegó un momento en que la zona fue declarada “de emergencia”, los tiquetes ya no servían y no quedó más remedio que continuar el evento como si fuera una mezcla entre calamidad y rock and roll, parecía que a ninguno de los asistentes les importaba el barro, el hambre y las necesidades, solamente pasar un momento que jamás olvidarían, todo a los ojos de una Norteamérica conservadora consternada por semejante muestra de desenfreno que sucedía en su país.

Según los comunicados oficiales del festival en sus cincuenta años, la población de Bethel aumentó tanto que se convirtió en la tercera ciudad más poblada en todo el estado, el tiempo promedio de espera para hacer una llamada era de dos horas y solamente en el primer día se realizaron más de medio millón de llamadas de larga distancia.

Varios cuerpos de voluntarios ayudaron a los asistentes repartiendo comida, medicina y elementos de primera necesidad, los miembros de una comuna de Nuevo México llamados “The Hog Farm” fueron contratados como una especia de fuerza de paz, su líder Wavy Gravy, se paseaba por todas partes disfrazado de oso untándoles pasteles en la cara a los que armaban problemas o bañándolos en agua fría.

Varios artistas tuvieron que llegar en Helicóptero como el caso de Janis Joplin quien comenzó a cantar a las 2AM siendo uno de los actos más esperados y mágicos, Jimi Hendrix también llegó via aérea en la mañana para cerrar con un show inolvidable.

Solo tres mujeres artistas cantaron en el festival como solistas: Janis Joplin, Joan Baez y Melanie Safka.

Los tiquetes del festival se vendían originalmente por $6 dólares por día, también se podía adquirir un abono por las tres jornadas, pero llegó un momento en que la multitud era tan enorme que era imposible controlarla y saber quién había pagado o no su entrada.

En 2018 un grupo de arqueólogos realizó una excavación de cinco días en el lugar del concierto en donde encontraron varias botellas rotas, tapas de aluminio y un sinfín de cosas de la época, su meta era lograr identificar la ubicación exacta del escenario original.

Respecto al sistema de sonido utilizado en el festival, su ingeniero principal fue Bill Hanley quien construyó unas columnas especiales de bocinas en las laderas y colocó 16 de ellos a cada lado en plataformas que subían en torres de 70 pies de alto, dijo que habían realizado el montaje para aproximadamente 150.000 personas, pero claro, aparecieron más de medio millón.

Respecto a cuánto dinero les pagaron a los artistas en aquella época, la revista Money.com dice lo siguiente:

Jimi Hendrix: $18,000
Fue quién más dinero recibió, además había una clausula en la que se estipulaba que nadie podía tocar después de él en el festival. El equivalente a este pagó hoy en día son alrededor de $125.000 dólares.

Blood, Sweat & Tears: $15,000
Creedence Clearwater Revival, Joan Baez: $10,000 cada uno.
Jefferson Airplane, The Band, Janis Joplin: $7,500 cada uno.
Richie Havens, Sly & the Family Stone, Canned Heat, The Who: $6,000 – $7,000 cada uno.
Arlo Guthrie, Crosby, Stills, Nash & Young: $5,000 cada uno.
The Grateful Dead: $2,500
Santana: $750
Ravi Shankar: $4,500
Johnny Winter: $3,750
Ten Years After: $3,250
Country Joe and the Fish: $2,500
Incredible String Band: $2,250
Mountain: $2,000
Tim Hardin: $2,000
Joe Cocker: $1,375
Sweetwater: $1,250
John Sebastian: $1,000
Melanie: $750
Santana: $750
Sha Na Na: $700
Keef Hartley: $500
Quill: $375

Un hito en la historia del rock, de la música y de las tribus urbanas y las culturas juveniles, 1969, un año que será recordado durante mucho tiempo por varios sucesos que marcaron al mundo, pero sobre todo porque los hippies lanzaron un grito de amor y paz que nadie pudo evitar.